En numerosas ocasiones encontramos frases que se han hecho famosas, que han sido repetidas hasta la saciedad, y a las que nadie discute su sentido. Pero no es menos cierto que a veces esas frases han sido sacadas de contexto, y podemos encontrarnos con alguna sorpresa si revisamos la cita completa. Es el caso de la conocida sentencia: La religión es el opio del pueblo.
La cita aparece en el escrito de Karl Marx “Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel “publicado en 1844 en un periódico que el propio Marx editaba.
De entrada, hay que decir que en aquella época el uso del opio era legal en Alemania, por lo tanto si su consumo no era considerado igual que hoy, tal vez el empleo metafórico en la conocida frase tampoco fuera el mismo. Pero veamos primero la cita completa:
La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo.
A primera vista ya vemos que la situación cambia un poco, de considerar la religión una “droga nociva”, a pensar que es el “corazón de un mundo sin corazón” hay una ligera distancia…
Pero no nos engañemos, el punto de vista de Marx era claramente ateo, aunque no se preocupara en toda su obra de refutar los argumentos para la demostración de la existencia de Dios, a excepción hecha de su tesis doctoral “Diferencias entre la filosofía de la naturaleza de Epicuro y la de Demócrito”, donde sí se interesa por estos.
Centrándonos en la cuestión que nos ocupa - la interpretación de la célebre frase - creo que la palabra opio, no fue utilizada aquí en el sentido de “estupefaciente o alucinógeno” (sería la interpretación más usual, la que pretende considerar la religión como una degradación intelectual o una mera ilusión generada por las clases dominantes) sino dándole más bien el significado de “analgésico”, (considerando entonces, que la religión es un anestésico de las clases oprimidas frente a la explotación y de la sociedad entera frente a la alineación social, un remedio para hacer más llevadera la situación)
Esta interpretación está confirmada en toda la obra posterior del autor, donde su objetivo fue la transformación de las condiciones sociales, no la lucha contra la religión. Si bien es cierto que criticó el posicionamiento político y económico de las religiones y los jerarcas religiosos, también apreció el aspecto reivindicativo de las aspiraciones religiosas y cómo en ocasiones, éste se convirtió en un factor de lucha de los oprimidos para cambiar el sistema social.

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ResponderEliminarPara empezar, Marx no era "claramente ateo", en primer lugar porque no lo considero, y en segundo porque quizá un ciego, no lo ve tan claro.
ResponderEliminarEso de las interpretaciones, no siempre es tan evidente (como ocurre con la pintura). La palabra opio podría relacionarse con una medicina importante, como fuente de conflicto (por aquello de la Guerra del opio), o como fantasía (que era como se utilizaba en la época romántica). Ahí no voy a entrar.
Creo que Marx, pudo ver la religión como una cortina de humo que nos aleja de los verdaderos problemas y nos "engaña" para que no "reaccionemos" no nos "revolucionemos"; creencias que se alejaban de la "razón". Ya que la cita, también dice "La exigencia de abandonar sus ilusiones sobre su situación es la exigencia de que se abandone una situación que necesita de ilusiones. la crítica de la religión es, por lo tanto, en embrión, la crítica del valle de lágrimas que la religión rodea de un halo de santidad".
Sin embargo, no considero que Marx fuese el mejor filósofo, lo suyo era más la economía.